La italiana, hija de un argentino excombatiente de Malvinas, se quejó en sus redes de los rumores vinculados a su vida personal.
La tenista italiana Camila Giorgi, de 32 años, hija de un argentino excombatiente de Malvinas que además es su entrenador, ya no aparece como tenista activa en la página web de la Agencia Internacional de Integridad del Tenis (ITIA por sus siglas en inglés), por lo que automáticamente quedó eliminada de todos los protocolos antidoping.
Giorgi, quien llegó a posicionarse en el número 26 del ranking mundial, despareció de esos registros repentinamente el pasado martes y su último posteo en las redes sociales era del mes de marzo.
«Random places #miami ♥️», escribió por entonces, mientras disputaba el WTA 1000 de Miami. Ese fue su último torneo profesional: venció en primera ronda a Magdalena Frech y luego perdió con Iga Swiatek, la número uno del mundo.

A partir de allí, no se supo nada más de ella. Se suponía que se había retirado, pero no emitió ningún comunicado al respecto, por lo que se sospechaba que pretendía eludir una sanción por arreglo de partidos.
También se sospechaba que su decisión de dejar la actividad respondía a su voluntad de dedicarse de lleno a la moda con su marca de ropa, Giomila.
Pero también hay teorías más oscuras que tienen que ver con una supuesta falsificación de documentos y la necesidad de escapar de la justicia italiana.

En este contexto, Giorgi, oriunda de la región de Macerata, en el este de Italia, reapareció este sábado en sus redes tras casi tres meses de silencio, en medio de rumores y cuando el ambiente se preguntaba con preocupación dónde se encontraba.
Lo hizo para confirmar su retiro y aclarar que las versiones respecto a su ausencia en el circuito tienen que ver con «rumores inexactos», según ella misma expresó. Sin embargo, el posteo no aclara nada.



