La derogación de la vigente movilidad jubilatoria que incluía la ley ómnibus fue rechazada por la oposición y generó un debate en un contexto de una fuerte pérdida del poder adquisitivo de los jubilados en los últimos años.
La derogación de la actual movilidad jubilatoria, propuesta en la ley ómnibus, fue rechazada por la oposición, generando un debate en medio de la pérdida del poder adquisitivo de los jubilados en los últimos años.
A pesar de descartar aumentos por decreto y cambiar la fórmula de movilidad, los haberes de los jubilados podrían seguir perdiendo poder adquisitivo, considerando una inflación mensual del 20% aproximadamente. La actualización trimestral de los haberes, basada en salarios e ingresos tributarios, implicaría un aumento del 44% mensual en marzo, según cálculos de la consultora LCG.
Sin embargo, el informe sugiere que, dado el contexto de inflación sostenida, este aumento no sería suficiente para compensar la pérdida de poder adquisitivo. La propuesta de una fórmula basada solo en el Índice de Precios al Consumidor (IPC) podría preservar mejor el poder adquisitivo de las jubilaciones, aunque no recuperaría el ajuste real del 48% de los últimos 6 años.
Si bien este era el argumento que el oficialismo utilizaba para avalar la derogación de la fórmula, no explicitaba que los aumentos que ofrecería corregirían esta situación.
En cuanto a las implicancias fiscales, la fórmula vigente representaría un ajuste mayor en el gasto, mientras que la indexación por IPC reduciría este recorte. El gasto en jubilaciones de ANSES, que fue del 6.5% del PBI en 2023, se ajustaría al 4.8% con la fórmula actual y al 5.6-6% con la indexación por IPC.
En resumen, las opciones planteadas no lograrían la recuperación del ajuste real pasado y podrían perpetuar la pérdida de poder adquisitivo, con impactos fiscales diferentes según la elección de la fórmula.
«Durante 2024 el ajuste por IPC preserva a las jubilaciones de una nueva caída del salario real como consecuencia de la última devaluación y el aumento de precios. Además, los recursos tributarios destinados a Anses (IVA, impuesto al cheque, combustibles, etc), el otro componente de la fórmula vigente, también se verían afectados en el marco de una recesión», explicó la consultora.



