El gobierno brasileño evalúa retirar al embajador argentino si continúa el conflicto diplomático

El gobierno brasileño evalúa retirar al embajador argentino si continúa el conflicto diplomático

El gobierno de Brasil considera la posibilidad de retirar a su embajador en Buenos Aires si se agrava el conflicto diplomático con Argentina. En Itamaraty, la sede de la diplomacia brasileña, han señalado los riesgos que esto podría conllevar. La controversia comenzó cuando Javier Milei, sin notificar previamente a Brasilia, viajó a Camboriú para reunirse con Jair Bolsonaro.

Camboriú, que hasta ahora no se destacaba como un balneario de clase A en Santa Catarina, emergió como un bastión de la extrema derecha brasileña. Con una población de cien mil habitantes y edificios altos que bloquean el sol, este lugar se convirtió en un punto de encuentro para figuras conservadoras.

Este fin de semana, Javier Milei se reunirá allí con Jair Bolsonaro, el chileno José Antonio Kast y Gustavo Villatoro, ministro de Seguridad de El Salvador, en la Conferencia Política de Acción Conservadora (CPAC).

La afinidad política de Milei con la derecha radical no es nueva, pero su ausencia en la cumbre del Mercosur en Asunción el pasado lunes 8 generó críticas. En el contexto global actual, estas acciones no son fortuitas. Sectores internacionales y algunos locales alineados con la Casa Rosada parecen preferir un Mercosur estancado o incluso desintegrado.

Es importante recordar que Argentina, miembro fundador del bloque, ha jugado un papel crucial en la alianza, que recientemente incorporó a Bolivia. La creación de Mercosur tuvo como objetivo superar las tensiones bilaterales entre Argentina y Brasil, especialmente tras años de dictaduras militares en ambos países.

Después de 40 años de democracia, los discursos en ambos países han cambiado. Mientras Lula da Silva promueve el desarrollo industrial autónomo, el aumento del consumo y la educación en Brasil, en Argentina, el proyecto de La Libertad Avanza de Milei busca desmantelar el Estado como actor en políticas económicas y sociales, promoviendo el «anarco-capitalismo».

Las relaciones entre los dos mayores socios del Mercosur parecen estar regresando a una etapa de tensión similar a la de las dictaduras, aunque ahora las agresiones son verbales. Milei ha calificado a Lula de «ladrón» y el presidente brasileño exigió disculpas para normalizar los vínculos. Sin embargo, Milei mantuvo sus críticas, justificando sus palabras por el encarcelamiento de Lula entre 2018 y 2019.

La reciente ausencia de Milei en la cumbre del Mercosur y su participación en la conferencia de la extrema derecha este domingo ha exacerbado las tensiones. En Itamaraty advirtieron sobre los posibles peligros y no descartan medidas drásticas como retirar al embajador brasileño en Buenos Aires si el conflicto se intensifica.

La CPAC, en este contexto, será un encuentro de figuras de ultraderecha que critican ferozmente la corrupción y el sistema democrático de sus países. En particular, Bolsonaro fue acusado por la justicia brasileña de robar joyas destinadas al museo del Palacio del Planalto, un escándalo que surgió tras su viaje a Arabia Saudita.

Bolsonaro defendió que los regalos eran para él, pero las autoridades brasileñas presentaron cargos contra él y otras 10 personas por apropiación indebida de bienes públicos, lavado de dinero y asociación para delinquir.

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