Atraparon al tercer acusado por el túnel construido para robar un banco

Atraparon al tercer acusado por el túnel construido para robar un banco

Un segundo ciudadano uruguayo resultó el tercer detenido como sospechoso de integrar la banda que había construido un enorme túnel ideado para robar el Banco Macro de San isidro, provincia de Buenos Aires. Se trata de Nicolás Ignacio Carpani Romero, de 34 años de edad, ex jugador de fútbol integrante de la barra brava del Club Nacional y con antecedentes por robo, resistencia a la autoridad y tráfico de armas.

Ahora, este hombre aguarda junto al primero de los detenidos, también uruguayo, Alan Daniel Lorenzo Rodrígues que la Fiscalía argentina inicie a través del Ministerioo del Interior, el trámite de extradición.

Según trascendió, sobre Carpani Romero pesaba una alerta roja de Interpol por un pedido de captura realizado por la jueza Andrea Rodríguez Mentasty. Al momento de su arresto, en Montevideo, iba en una camioneta y en el baúl llevaba herramientas y bolsas con el logo del Club Nacional. De acuerdo la clificación legal uruguaya sus antecedentes hablan de «rapiña», «atentado» y «tráfico interno de armas y rapiña».

Los dos uruguayos detenidos por esta causa, comparten el abogado, que está además vinculado a la defensa de varias causas de narcotráfico y muy mediático en el país vecino. Se trata de Pablo Casas, que defendió a la actriz uruguaya y modelo Mía Etcheverría detenida por haber acompañado a tres personas al aeropuerto de Carrasco, en Uruguay, para un viaje en el que intentarían enviar 6,5 kilogramos de cocaína a España.

Un plan «de película» que cayó casi de casualidad

 

 

Como ya se dio a conocer, la investigación se pudo dar porque a las 8 de la mañana del martes 6 de agosto, un chofer de una camioneta vio una varilla que sobresalía de la calle y alertó a la seguridad del Banco. El primer patrullero se apostó en la zona recién desde las 20. Alrededor de las 9.30 de la mañana del miércoles 7 de agosto, la Policía se comunicó con el área de Obras Públicas de la Municipalidad de San Isidro para saber de qué se trataba, buscando alguna obra o alguna tarea subterránea que desconocieran. De los empleados con un pico pasaron a una retroexcavadora y cada vez más profundo. La travesía incluyó un caño roto y un llamado a la empresa Aysa para desagotar lo inundado.

Finalmente se encontraron con un boquete con forma de tunel de entre 150 y 220 metros de largo, a 4,5 metros de profundidad, que llegaba muy cerca de la bóveda del banco Macro. Ese túnel conecta, pasando por un pasillo de un metro de ancho, encofrado por maderas, con un taller mecánico ubicado en la calle Chacabuco 543, el cual fue alquilado pagando un año por adelantado sin demostrar ningún rubro ni pedir habilitación.

 

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