Catalina Peña, la abuela de Loan, volvió a pronunciarse sobre la desaparición de su nieto. Contó que cada noche, antes de acostarse, se sienta frente a su altar lleno de santos y reza por el regreso del menor que se desconoce su paradero desde el 13 de junio. La mujer de 86 años, que vive en un pequeño hogar en El Algarrobal, a las afueras de 9 de Julio, confesó: «Yo sueño todos los días con él, soñé que estaba bien. Lo sueño entre Brasil y Paraguay, pero le pido a Dios que lo devuelva porque ya no está en Corrientes».
Catalina no cree en la versión del accidente y se niega a especular sobre una posible implicación de su hija Laudelina en el caso. Aseguró que su nieto está vivo y que algún día lo encontrarán: «Ya se tuvo que encontrar a Loan por algún lado, no lo encuentran ni muerto ni vivo, me dicen: ‘Puede ser un puma el que se lo comió’. Pero, ¿dónde van a encontrar un puma en estos montes? Yo creo que está bien».
La desaparición de Loan sacudió a la familia, especialmente tras la detención de Laudelina. «De Laudelina no sé nada, solo me dijeron que la llevaron presa a Ezeiza, lejos, para que nadie de la familia se vaya a verla», explicó Catalina a Clarín.

Laudelina fue detenida por «sustracción, alteración de evidencias del caso, ocultamiento de Loan y por tener un rol activo en esos delitos». Desde entonces, su hija Macarena Peña, de 21 años, se convirtió en testigo protegida y se encarga de sus dos hermanos menores.
Catalina, que tuvo nueve hijos, de los cuales tres ya fallecieron, siente profundamente la ausencia de Laudelina, la más cercana a ella. «Nadie me va a atender ahora, no tengo más atención, por ahora los policías están día y noche, se relevan. Laudelina siempre venía, conversábamos, tomábamos mate», lamentó.

La abuela también expresó su frustración por no poder comunicarse con Macarena, ya que la policía le retiró el teléfono celular durante un allanamiento reciente. «Me lo quitaron esa noche, me rompieron la puerta, un desastre. Revisaron hasta abajo de mi cama, les dije: ‘¿Abajo de mi cama cómo va a estar la criatura? No es un perro, ni un gato, ¿por qué no van a buscar a los montes?’», expresó.
«A Loan lo veo con una familia. Por eso digo que a Laudelina la tienen que devolver con sus hijos, que los críe, y que la gente que queda tenga que cumplir la condena», enfatizó con esperanza la mujer.

La preocupación de Catalina también incluye el temor de que puedan venir a buscarla a ella en cualquier momento: «Mañana me pueden venir a buscar a mí también. Por eso no quiero hablar ya, ni que vengan las cámaras, estoy demasiado mal, encima que soy vieja… ya no sé más de este caso».
A pesar de todo, Catalina mantiene su fe intacta y espera que Loan aparezca antes del 20 de julio, fecha en la que se realizará una misa en su casa con motivo del día de la Virgen de Itatí. «El otro día vino el cura y me dijo que la iba a llevarse la imagen de la virgen que tengo para mandarla a arreglar, porque está medio viejita. Me dijo que iba a venir el 20 de julio a hacerle misa, falta poco, y ojalá Loan aparezca antes de ese día», concluyó.



