Tras varios días del terremoto de magnitud 7,8 que sacudió al sureste de Turquía y parte de Siria, el ministro de Sanidad turco, Fahrettin Koca, visitó una de las provincias afectadas por el sismo y habló con las víctimas.
En medio de su visita, el funcionario presenció un pequeño incidente con un calentador de carbón que explotó frente a su rostro durante su estancia en un hospital de campaña de la provincia de Hatay.
En videos compartidos en redes sociales, se ve al ministro Koca hablando con el personal sanitario, que se estaba calentando junto al artefacto cuando la explosión y las llamas se apoderaron de la zona.
Aunque la magnitud de las llamas y la detonación parecen afectar al funcionario y a los presentes, se supo que ninguno salió ileso tras el incidente.
En lo que respecta al temblor de magnitud 7,8 del 6 de febrero, el sismo acabó con la vida de más de 36.000 personas en el sureste de Turquía, y varios miles más fallecieron al otro lado de la frontera, en Siria, para un total de más de 40.000 decesos.
Según los reportes del Gobierno, más de 9 millones de habitantes turcos se han visto directamente afectados por el desastre.
Cientos de miles de personas, incluidos niños y ancianos, no tienen acceso a refugios, alimentos, agua, calentadores y atención médica en un contexto de temperaturas bajo cero.
Además, unos 47.000 edificios resultaron destruidos o dañados parcialmente en Turquía, lo que obligó a miles a ser alojados en refugios.



